jueves, 19 de noviembre de 2020

El misterio del cuarto amarillo

 


En el Glandier el señor y la señorita Strangeron trabajan hasta altas horas de la noche, pero a las doce la señorita se va a dormir al Cuarto amarillo y al poco tiempo, se escuchan una serie de gritos de socorro, disparos y muebles volcados. Al escuchar esto el señor Strangeron y el tío Mateu luchan por abrir la puerta, que tras la ayuda de los criados se abre por fin, pero lo que ven les deja con el corazón roto: la señorita Strangeron tirada en el suelo con un gran golpe en la sien, una boina y un par de zapatos que apuntan ser del tío Mateu, pero él estaba con el señor cuando todo esto había ocurrido y por último encuentran una huella en la pared del asesino. Pero, ¿ y el asesino?

Esta historia está narrada por el señor Sainclair, quien la vivió en primera persona junto con el joven periodista de tan solo dieciocho años Josep Routabille, quien llega al Glandier con la confianza de ganar al gran policía Fred Larsan y descubrir qué le ocurrió a esa pobre mujer. Al llegar los porteros están bajo arresto ya que los creen cómplices simples aficionados quien piense desde un principio que sin ellos, pero nada más llegar conocen al señor Robert Darzac, quien era el prometido de la señorita hasta hacía poco. Nada en este caso tenía sentido desde que el pabellón entero estaba cerrado a cal y canto hasta que el mismo asesino se esfumara delante de los propios testigos. Tras pasar suficiente tiempo en el castillo Routabille está cada vez más seguro de quién es el asesino, pero no estará contento con las pruebas hasta el segundo intento de asesinato de la señorita Strangeron, donde la pobre mujer recibió tres puñaladas y su agresor salió ileso. Tras varios disparos de todos los amigos de Routabille, en lugar del cuerpo del asesino encuentran  el cuerpo sin vida del guardia pero en vez de morir por un disparo él ha sido herido por una cuchillada en el pecho. 

Sin duda no parece tener sentido, excepto para la gran mente del Routabille quien con tan razonamiento logra saber quién es el asesino... 

Este libro es sin duda lioso, intrigante y para las más brillantes mentes; quién diría que era el asesino. Y les pido por favor que las personas que lean este libro no cuenten el final a otras personas pues la asombrosa deducción es todavía mejor.

 

Lucía Gadea Monreal (2020)

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