jueves, 1 de diciembre de 2022

La tabla de Flandes

 


El cuento empieza cuando a Julia, una joven restauradora de arte, se le encarga un cuadro aparentemente ordinario, que oculta un secreto. Esta es una obra del siglo XV cuyo autor es el célebre pintor Pieter Van Huys y está titulada “La partida de ajedrez”. De hecho, representa a dos hombres que juegan una partida de ajedrez mientras una mujer los mira, apoyada en la ventana. El misterio comienza cuando Julia encuentra una inscripción en latín que había sido cubierta con una capa de pintura: QUIS NECAVIT EQUITEM, “¿Quién mató al caballero?”

La restauradora decide hablar de su descubrimiento con Menchu Roch, amiga y también la galerista que le ha encargado el trabajo, la cual la convence de contactar a Álvaro, un profesor universitario de arte y ex pareja de Julia. Gracias a esto último los tres consiguen remontar a los protagonistas del cuadro. 

Los dos jugadores son, por un lado, Fernando de Altenhoffen, duque de Ostenburgo, jugando con las piezas blancas, y por el otro su amigo Roger de Arras con las negras, mientras la dama se llama Beatriz y es la mujer del duque.

La crónica de la época cuenta que Roger de Arras fue asesinado dos años antes de que el cuadro fuese pintado, además se descubre que entre Beatriz y Roger existía una relación amorosa extraconyugal, por eso fue Fernando a ser considerado culpable del asesinado. Julia entiende que el misterio que el cuadro oculta es la identidad del asesino de Roger De Arras, el “caballero”, y ella está decidida en desvelarla, tanto por hacer subir el precio del cuadro en la subasta, como por pura curiosidad.

Entonces al equipo se une César, un anticuario mayor que se ha cuidado de Julia desde su juventud, cuando la mujer ha perdido a sus padres. En el tablero de ajedrez que aparece en el cuadro, falta un caballo blanco que el grupo identifica como el caballero. El anticuario afirma entonces que la clave para descubrir quién mató a Roger de Arras está en el partido que los dos amigos llevan siglos jugando en el cuadro, más precisamente en averiguar cuál pieza se ha comido el caballo blanco. El próximo paso es encontrar un jugador de ajedrez experto que pueda ayudarlos, para esto Julia y Cesar se unen a un club de ajedrez donde conocen a Muñoz. Después de haberle enseñado el cuadro y explicado su historia, este sugiere el uso del ajedrez retrospectivo, una técnica que permite reconstruir los movimientos de las piezas.

Desde aquí, las cosas se hacen más complicadas y peligrosas en un misterio donde los personajes reales se funden con las piezas del ajedrez. Entre asesinatos, traiciones, giros y vueltas, descubrirá Julia quien mató al caballero?  

Este libro no captó mi atención desde las primeras páginas, en las que encontré el ritmo de la narración un poco lento. Sin embargo, cuando la historia se animó, me cautivó, sobre todo gracias a algunos giros que no esperaba y que me dejaron sin palabras y sin idea de lo que hubiera ocurrido en las páginas siguientes. El final fue para mí la parte más apasionante del libro y que me sorprendió mucho, y esta es solo una de las razones por las cuales creo que merezca la pena leer este libro.

 

Carola Campailla (2022)

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