
Harry es encerrado otro verano en su habitación por sus tíos. No le escribe ningún amigo y se siente terriblemente solo.
Un día recibe la visita de Dobby, un elfo doméstico de la familia de los Malfoy y le advierte de que no vaya a Hogwarts ese año, porque va a ocurrir algo malo.
Una noche, sus pelirrojos amigos Weasley van a rescatarlo con un coche volador de casa de sus tíos. Se encaminan luego a casa de los Weasley y de ahí a Hogwarts, pero se complica un poco la ida, porque la pared del andén está cerrada.
Cuando empieza el nuevo curso se descubren pintadas hechas con sangre en la pared. Junto a ellas aparecen alumnos petrificados. Empiezan a investigar sobre esto y descubren que la cámara de los secretos había sido abierta por el heredero de Slycerin y que las petrificaciones habían sido producidas por el basilisco de la cámara. Harry encuentra el diario de Tom Riddle; y esto lo lleva a la cámara de los secretos, donde deberá matar al basilisco para acabar también con Riddle (que es Voldemort) para acabar con todos los ataques.
Alicia Bastida García (2º ESO B. 2011)