jueves, 31 de marzo de 2011

Antes de morirme


Esta historia ya no es de fantasía ni de aventuras, sino una realidad que miles de personas en el mundo pueden estar viviendo en este momento. La protagonista de esta historia, Tessa, sabe que le quedan unos meses de vida desde que le diagnosticaron hace unos años leucemia. Tessa, aun faltándole fuerza y vigor, tiene la mente llena de ideas y deseos. Lejos de ser pesimista intenta ver el lado bueno y se propone cumplir toda una serie de cosas que quiere hacer antes de morirse. Su deseo más profundo es enamorarse… y lo consigue: se enamora, conoce el amor, el sentimiento de ser necesitado por alguien. Esta historia te demuestra cómo pequeños deseos como por ejemplo robar una chuchería de una tienda por el simple hecho de sentir la adrenalina para Tessa son importantes. Conforme te vas leyendo el libro te das cuenta de cómo los personajes, incluso Tessa, van cambiando su forma de pensar. Por ejemplo, su amiga Zoey, la cual era una cabeza loca al principio pero después de quedarse embarazada deja todo eso atrás. Pero la que más cambia es Tessa: el amor de sus padres y sobre todo el amor de Adam le dan la fuerza suficiente como para luchar hasta el momento de su muerte. Este libro muestra el optimismo frente al pesimismo, al igual que la desesperación que se siente al intentar frenar algo que no se puede. Aconsejo leerlo, ya que te pone ante el punto de vista de una adolescente que sabe que tiene los días contados pero que se mete de lleno en la mayor aventura de su vida: enamorarse de Adam. Si os soy sincera, me emocioné sobre todo al final ya que sentir la impotencia de Adam al ver que la persona que más ha amado en toda su vida se vaya sin poder él hacer nada es algo que mueve tu interior, además de que en ningún momento se separa de ella, la acompaña hasta el último suspiro sorprendiendo a toda la familia. Junto a esto, el instante que más me emocionó fue:

-Tal vez necesite permiso para morir, Cal (el hermano de Tessa) -Pero yo no quiero que se muera. No le doy permiso. -Quizá deberías despedirte de ella, Cal. -No. -Podría ser importante. -Podría hacer que se muriera. -Nada de lo que tú le digas hará que se muera. Tess desea saber que la quieres. -Adiós, Tess. Que me visite tu fantasma si quieres. No me importa.

Me gusta cómo escribe la autora las últimas páginas, como si fueran pensamientos inconexos pero eso son todos los momentos vividos que se juntan para llegar a la muerte. Y aunque pueda parecer una estupidez mientras escribía el diálogo del hermano, lágrimas corrieron por mi cara al sentir la impotencia del hermano ante su marcha. Lo recomiendo y siempre lo recomendaré.

Elena Vicente Zapata (1º Bach C. 2011)

Orgullo y prejuicio


Cuando comencé a leer la novela de Jane Austen, partía ya precisamente con ciertos prejuicios respecto a la obra: conocía vagamente su argumento, la época en la que fue creada y los temas que parecían dominar entre sus páginas. Por suerte, no había visto la película con lo que al adentrarme en el libro yo misma interpreté a mi voluntad cada personaje y expresión. Desde luego, las ideas que de él tenía con anterioridad no eran equivocadas, pero desconocía que la prosa de una mujer que vivió hace doscientos años pudiera parecer tan sumamente actual. Si bien es cierto que los temas que en ella se tratan, es decir, la búsqueda ansiosa de las mujeres de un marido de “bien” gracias al cual asegurarse una vida futura acomodada - poco importa su belleza física o sus rasgos de carácter - la hipocresía, las apariencias, los protocolos de la época… todos esos que nos parecen tan lejanos y anticuados puedan resultar por momentos faltos de interés, las habilidades de Austen como novelista hacen que la lectura sea amena y agradable, por momentos divertida pero siempre enriquecedora. He de admitir que al principio tardé en hacerme con los personajes, en conocernos, en apreciarlos, precisamente porque Austen se place deteniéndose y presentándonoslos poco a poco. Pero capítulo tras capítulo vamos conociendo a la ingeniosa Lizzy, a la encantadora Jane y al altivo Darcy, entre otros, y serán personajes que nos cautivarán con sus defectos y sus dificultades para ser sinceros con el mundo y consigo mismos y para abrirse paso en un entorno poco espontáneo y natural. La novela que asombrosamente Austen escribió recién cumplidos los veinte años es una novela que nos empapa de las costumbres de la sociedad inglesa rural de finales del XVIII y nos deja en nuestro interior un retrato de personalidades para todos los gustos. Incluye por supuesto personajes de los que sólo cabe mofarse, como la frívola madre de las hermanas Bennet o su hueco primo, el señor Collins, personajes entrañables como Jane, que por momentos roza la estupidez en su infinita ingenuidad, personajes a los que tomaremos manía, como la alocada e irresponsable Lydia o la pedante y muy repelente Lady Catherine de Bourgh, anclada de lleno en el centro de los estrictos principios morales que regían la sociedad de su época. Este personaje, junto al de Darcy y las hermanas de Bingley, permiten introducir en la novela cuestiones más serias, como las diferencias sociales y la distancia que había incluso entre gentes que se podían considerar todas iguales, “damas y caballeros”, de la misma clase social. Sin embargo, Darcy demuestra que era posible cruzar las barreras económicas y aristocráticas si de amor se trataba – siempre y cuando éstas no fueran muy importantes. Cuando, en su primera declaración a Lizzy, le muestra los inconvenientes que ese valiente acto le había ocasionado por culpa de los malos modales y la falta de distinción de su familia, Lizzy no soporta ni oír hablar de esto y le rechaza con ardor, sin duda porque ella misma sabe que es cierto y en algún modo se avergüenza de su propia familia que tan a menudo roza la vulgaridad. Jane Austen consigue pintar con notable sencillez un ambiente rural y clasista cuya mayor preocupación eran las apariencias. Me pregunto hasta qué punto estas apariencias dificultaban por aquel entonces las relaciones humanas. Es decir, cada movimiento, cada frase pronunciada, cada paso en falso estaba tan protocolizado, tan preestablecido, y era tan universalmente conocido por todos qué se podía y qué no se podía hacer, que sin duda sería complicado para cualquiera adivinar cuales eran realmente las intenciones que había detrás de toda aquella tapadera asfixiante. Y es que toda la novela no relata sino un hecho que aparentemente es muy simple: el florecimiento de un amor, el enamoramiento de dos jóvenes inquietos y despiertos. Pero este paso que han de dar juntos se demora tantísimo por culpa del orgullo de clase de uno y de la falta de valor y de sinceridad de la otra. También hay que considerar que probablemente les fuera difícil conocer los verdaderos sentimientos del otro y tuvieran que desmenuzar cada comentario intentando interpretar el significado oculto detrás. A esto me refiero cuando digo que las convenciones y los valores de la época fueran obstáculos al libre despertar de un amor natural y correspondido. Hay una historia en concreto que me ha interesado por su dureza, y es la de la vecina y amiga íntima de Elizabeth, Charlotte Lucas. Por su dureza y por su realidad, puesto que seguramente su caso sería el de muchas otras jóvenes de Inglaterra en el XVIII. Charlotte se casa con un párroco estúpido y jactancioso, poco atractivo en cualquiera de sus aspectos, por temor a encontrarse soltera y viviendo en casa de sus padres cuando alcanzara la madurez. A sus 27 años, edad que actualmente nos parece incluso demasiado temprano para contraer matrimonio, Charlotte opina que se le hace tarde y que sus oportunidades de encontrar un buen marido son cada vez menores. Por eso sacrifica su felicidad y sus intereses personales con tal de escapar de su hogar, independizarse y hacerse una mujer como la que todos esperaban que fuera. Este sometimiento a las expectativas que la alta sociedad imponía a cada mujer es tan cruel y triste que incluso Charlotte le pide piedad y comprensión a su amiga Lizzy cuando le anuncia que está prometida con su primo. Lizzy comprende que no todas las mujeres tenían margen de elección y se compadece de su amiga, sin dote y poco agraciada físicamente, que tiene que conformarse con un hombre que no satisfará sus deseos en ningún caso, aunque le de acceso a una propiedad de considerables dimensiones. Esta no es la posición de Jane y Elizabeth Bennet, quienes por su despampanante atractivo, su juventud, su inteligencia, distinción y su modesta dote, podían permitirse el lujo de rechazar pretendientes. La obsesión de su madre por conseguir casarlas a ellas y a sus hermanas será un obstáculo que vencer antes de poder negarse a unir sus vidas a ciertos hombres, pero lo harán, sobre todo Elizabeth, quien no considera a ningún hombre lo suficientemente bueno para ella. Jane, más enamoradiza y menos exigente, caerá rendida a los pies del encantador Bingley, y a pesar de su inteligencia y su elegancia, no cuestionará jamás lo que se espera de ella como una buena esposa e hija. La crítica de Austen no va sin embargo demasiado lejos, pues aunque Lizzy sea rebelde y tenga inquietudes más profundas que las de su familia, al final acaba igualmente casada con un hombre rico – el más rico de los tres yernos, además – y adoptando el modo de vida que toda mujer respetable y decente debía llevar. “Orgullo y prejuicio” es una novela de unos personajes tremendamente bien perfilados, con pocos trazos pero muy distintos unos de otros, que tienen intereses, miedos y esperanzas también distintos. Austen emplea un léxico rico pero no embarullado, un lenguaje sencillo pero poético, irónico y cómico que nos hace sonreír en algunos instantes (por ejemplo, cuando el señor Bennet bromea con que está dispuesto a recibir pretendientes para sus hijas restantes) y emocionarnos en otros (ambas declaraciones de amor de Darcy, conversaciones entre Jane y Lizzy, la fuga de Lydia…). Una de las escenas que más me enganchó fue la de la visita de Lady Catherine para amenazar a Lizzy y obligarla a admitir que rechazaría cualquier pedida de mano proveniente de Darcy. Las respuestas e intervenciones de la joven Bennet son tan lúcidas, ingeniosas y tajantes aún cuando se encuentra frente a una mujer que le supera en edad, en posición social, en fortuna y a la que por lo tanto le debe respeto y sumisión, que fue todo un deleite para mí, pues el odio que había acumulado hacia el personaje de Lady Catherine fue todo de golpe desahogado. Otro elemento de la obra que me llamó bastante la atención fue la ociosidad de los personajes, y en general, de las clases altas de Inglaterra en aquella época. Viven unas vidas banales, dedicadas a visitar a tal o cual vecino y a asistir a bailes y cenas para el simple entretenimiento. Me parecieron vidas vacías, sin ningún sentido, sin ningún objetivo que perseguir, ni siquiera el de mejorar en la vida laboral, de la que carecen. Esto también demuestra que si por un lado de la moneda la sociedad vivía sin preocupaciones de ningún tipo, por otro lado probablemente la miseria y la enfermedad de las clases bajas fueran enormes para compensar esos lujos. El final de la obra, tras tantos altibajos, preocupaciones y contrariedades, es un final feliz que satisface al lector que tanto ha deseado la felicidad de la inconformista heroína. Y es que después de trescientas páginas compartiendo su transformación, su pérdida de prejuicios y el desmantelamiento de sus primeras impresiones, su enamoramiento y su frustración, yo por lo menos sólo deseaba que Darcy se atreviera por fin a declararse y que ambos protagonistas alcanzaran su tan anhelada unión.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Canciones para Paula


Paula es una chica de casi diecisiete años que está a punto de conocer al chico de sus sueños (o eso cree ella), al que ha conocido por un chat en Internet. Pero al ver que éste no llegaba a su cita decide esperar en un café, donde conoce inesperadamente a Álex, un chico guapísimo que por casualidad está leyendo el mismo libro que ella.
Mientras tanto Ángel (el chico del chat), que es periodista, llega tarde a la cita con Paula porque está entrevistando a Katia, la nueva cantante que está causando furor entre los adolescentes. Pero lo que no sabe ninguno de los cuatro es que durante esa semana Álex no va a poder dejar de pensar en Paula, Katia se va a enamorar perdidamente de Ángel, Ángel se va a meter en un "fregao" de aquí te espero y Paula va a dudar de su amor y va a hacer daño a una de sus mejores amigas.

Está claro que para Paula la vida va a cambiar mucho a partir de sus diecisiete que los cumplirá ese mismo sábado. Este libro me ha gustado mucho porque a cada capítulo van pasando más y peores cosas y te va "enganchando" cada vez más.


Yolanda Berasategui (2º ESO D. 2011)

martes, 29 de marzo de 2011

Corazón indio


Lucas Millán es un chico de 17 años con toda la vida por delante. El día de su cumpleaños iba con la moto y un camión se saltó el stop y lo atropelló. El chico se clavó el manillar en el corazón. Rápidamente lo llevaron a un hospital cercano, donde lo ingresaron y lo sometieron a un trasplante de corazón (a vida o muerte). La operación termina con éxito, pero cuando Lucas es ingresado en la planta comienza a tener extrañas visiones, conexión telepática con los animales, sentimientos hacia otra mujer distinta a la que ama y sueños raros, como un caballo corriendo por las praderas, un águila que se posaba en su hombro y muchos otros. Comenzó a sentir que otro cuerpo está viviendo dentro de él.

Poco después, cuando le dan el alta, dos hombres con aspecto indio lo llaman y lo citan en la casa de uno de ellos.

Lucas se queda paralizado cuando le cuentan que el corazón que le han trasplantado es el de un indio de las praderas (un hombre de la tribu)... y que ha heredado sus poderes. Poco a poco, Lucas se va convirtiendo en un indio; y cuando ya ha conseguido serlo del todo lo someten a una misión en la isla de Saltés, para poder salvar el pueblo al que pertenecía su donante. En esa isla encontrará la clave... Pero también debe luchar por la chica a la que quiere, a la que ha elegido su auténtico corazón.

Esta novela está llena de misterio y de amor. Hace que entres en ese mundo en el que viven los indios y está francamente bien. A mí me ha gustado mucho.


Celia Díaz Muñoz (2º ESO B. 2011)

lunes, 28 de marzo de 2011

Leyendas


Gustavo Adolfo Bécquer nos invita con este libro a adquirir cultura sobre nuestro país con la narración de sus leyendas. Las leyendas de las comunidades autónomas. Las que aparecen en este libro son de terror y suspense, y hasta ahora eran desconocidas para mí. Los ambientes del texto son espeluznantes y aterradores, y te hacen pensar: ¿en España han ocurrido cosas así? Pues sí, hay muchas cosas sobre nuestro país que no conocemos (historias, leyendas, hechos...). Bécquer nos invita a conocerlas en estas páginas.

La que más me ha gustado y a la vez me ha aterrorizado ha sido El monte de las ánimas, porque también se han contado muchas historias sobre este monte, y no sólo en esa localidad, sino en muchas otras de España. El libro está genial y nos demuestra que no sólo existen leyendas en Estados Unidos, como la de Bloody Mary, conocidas mundialmente, sino que aquí en España tenemos historias que, aunque sean menos conocidas, son igual de geniales y espeluznantes.


Cristina Molina Ruiz (2º ESO B. 2011)

domingo, 27 de marzo de 2011

El amor más allá del tiempo


Imagínate, una vida normal con amigos normales, siendo tú una chica normal pero de pronto… ¡adiós normalidad! Resulta que te tele-transportas. ¿Cómo te sentirías? Pues muy confusa se siente nuestra protagonista Gwendolyn cuando se entera de que no es su prima la que se teletransporta sino ella y que mejor manera que tele-transportándose a otro tiempo del cual no conoce nada y además sin previo aviso. Ahora, Gwendolyn tiene que acostumbrarse a estos viajes de los cuales a ella le gustaría no saber nada; y claro, no le bastaba con eso, además tiene que arreglar un pequeño problema ocurrido anteriormente, y para más inri con la ayuda de Gideon, un chico que le irrita, ya que es un egocéntrico y maleducado, y que en un principio la compara a todos ratos con su prima. Pobre Gwen, no le faltaba nada más que otro chico estúpido aparte del de su clase que se ríe siempre de ella. ¿Y si, además de los viajes, añadiésemos una continua irritación, debido a no poder controlar el sudor de tus manos cuando un par de ojos verdes que se encuentran en la cara del chico al que le caes mal, te miran? Súmale que descubres que un familiar tuyo se ha quedado encerrado en una época por ¿¡haber robado un objeto importante de la sede de viajeros en el tiempo!? Y si añadimos el lío que se monta ya que por una parte le dicen que son culpables mientras que tu madre afirma todo lo contrario, da como resultado a una Gwen totalmente confusa. Pues entonces ya tenemos una mezcla total de fantasía, aventura, amor y celos, como bien no podían faltar, cuando te das cuenta de que tu prima que no tiene el gen que provoca viajar en el tiempo sabe más de épocas pasadas que tú. En resumen, a todo esto y muchas más cosas es a lo que debe enfrentarse una primeriza como Gwen (permitidme que sea familiar con ella), pero, ¿qué ocurrirá?, ¿arreglará el entuerto?, ¿conseguirá que el maleducado de Gideon vea mas allá de sus narices egocéntricas? ¿Descubrirá la verdad después de tanto tiempo? Pues lamentablemente y aunque me muero de ganas de contarte lo que sucede, para poder mezclarte con la historia y sentir la impotencia, el miedo, la confusión y el primer amor de la protagonista... debes abrir las páginas del libro y dejar que te absorba. Solo te adelanto una cosa: ¿quién se iba a imaginar que un primer beso le daría a Gwen flojera en las piernas? Pero ahora os dejo con la curiosidad de quién se lo da. Bueno la verdad es que esta vez la reseña que he hecho se me ha extendido pero al igual que he dicho con el del círculo de fuego me encanta este tipo de literatura ya sea porque soy una romántica empedernida, o porque me gusta el amor complicado y que empieza con mal pie o porque me pongo en la piel de la protagonista y siento cómo me llegan toda clase de sentimientos encontrados, es decir, es como si yo fuese la protagonista. Es cierto que contiene partes que se te hacen más pesadas a la hora de leer pero eso lo tienen muchos libros y muchísimo más pesados. Recomiendo su lectura, que aun siendo fácil de leer es entretenida y te hace pasar muy buenos ratos. Sobre todo a aquellas chicas que le gusten los chicos con un toque misterioso.


Elena Vicente Zapata (1º Bach C. 2011)

sábado, 26 de marzo de 2011

¿Por qué la araña no se queda pegada a la tela?


¿Te has preguntado alguna vez por qué no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos? Es una buena pregunta. Aunque realmente es muy probable que no te la hayas preguntado, seguramente sí te hayas dado cuenta de ello. Y no es problema tuyo ni de tu cuerpo -tranquilo. Todo tiene su explicación. Charles Darwin alegó que nuestra respuesta a las cosquillas de movernos y retorcernos de la risa es parte del reflejo natural que nos ayuda a zafarnos de los atacantes cuando nos tienen presos. Por tanto, nosotros mismos no nos podríamos hacer cosquillas porque sabemos perfectamente que lo vamos a hacer, dónde y cómo, lo que no resultaría ninguna amenaza.
Hablando de cosquillas, en este curioso libro también encontrarás más preguntas referidas al tema de las cosquillas, tales como que ¿por qué el pie derecho siente más cosquillas que el izquierdo? Siendo sincera, yo no me había dado cuenta de esto, pero es cierto que es más fácil para mí aguantarme cuando me hacen cosquillas en el pie izquierdo (en efecto, me recorría la intriga y fui a comprobarlo). Pero… ¿por qué? Bueno, parece que unos científicos italianos estuvieron estudiando el tema y no es el pie derecho autoritariamente, sino que una gran mayoría así lo tiene. Se ha sugerido la explicación, porque parece ser que no está totalmente demostrado, de que el lóbulo izquierdo (que es el que se encarga de las acciones de la parte derecha de nuestro cuerpo) está asociado a las emociones positivas como la risa. Curioso, ¿verdad?
Pero esto no acaba aquí, hay cientos de preguntas así y más interesantes por todo el libro. Y ya que estamos hablando del cerebro, hablaré también sobre unas preguntas que me dejaron muy satisfecha. ¿Es posible que nos duela el cerebro si pensamos demasiado? No sé vosotros, pero me sorprendió ver esta clase de pregunta en un libro como este (pero luego se van encontrando más preguntas graciosas que de verdad se te han pasado por la cabeza, lo cual llega a gustar mucho). Me hizo gracia sobre todo por lo de “pensar demasiado”, como si hubiera un límite para pensar cada día – solamente se puede pensar sin riesgos de dolores de cabeza tres problemas de matemáticas, que ya son muchos, y dos de filosofía, a partir de ahí, neurofrén, tu mejor amigo. El caso es que tal parece que lo han investigado, y no, lo que en realidad te duele no es el cerebro. El cerebro en realidad carece de receptores de dolor, lo cual ayuda a quienes estudian su funcionamiento usando nada más anestesia local para poder abrir el tejido y tal; bien por ellos. Total, que lo que en realidad te duele es la cabeza pero por haber cogido una mala postura para pensar, pequeño filósofo.
Sigo con las preguntas referidas al cerebro y ya la última, aunque sé que gustan. Esta ya es un poco más seria, y va dedicada a tu madre. Sí, porque supongo que estarás harto (o harta) de que te repita una y otra vez que te pongas el gorro cuando te vas de viaje en invierno. Yo de ti le haría caso que las madres son sabias. La siguiente pregunta va referida a eso. ¿Es cierto que perdemos un 20% de calor corporal por la cabeza? La verdad es que si fuera cierto explicaría muchas cosas, como el hecho de que cuando te duchas notas más el cambio de temperatura en la cabeza que en el resto del cuerpo. La cabeza representa menos de un 10% de la superficie total de nuestro cuerpo pero, aun así, la densidad de vasos sanguíneos que tiene implica que tenga una mayor pérdida de calor. Y además se ha demostrado que el uso de gorros y sombreros reducen en un 50%, sorprendentemente, el porcentaje de pérdida de calor. A mí me parece una razón más que suficiente para abrigarme la cabeza con un gorrito bien mono.
Aquí tengo una pregunta que nos interesa a todos mucho, sobre todo a nosotros, los adolescentes, que nos encantan los fines de semana en los que a algunos se les va la mano con el alcohol. Más de uno habrá intentado mezclar bebidas alcohólicas, y sabrán ellos mejor que nadie que no pudieron haber hecho algo peor que eso, porque a la mañana siguiente notaron las consecuencias, y qué consecuencias. ¿Por qué mezclar bebidas provoca una resaca horrorosa? Las resacas son resultado de un fuerte golpe químico por partida doble. En primer lugar el alcohol interfiere en la liberación de la hormona diurética, la causante de nuestros constantes viajes al lavabo. Luego, por cada vaso de alcohol que nos tomemos, perderemos dos o tres veces el volumen del vaso en agua. Tras esto, quedaremos deshidratados y potenciará las contracciones de toxinas que lleva consigo el alcohol (cuanto más oscura sea la bebida, más toxinas llevará y mayor será la resaca). Lo único que se recomienda para la resaca 100% seguro es el de esperar a que se pase, aunque beber agua dicen que es muy recomendable.
Podría seguir contando y contando preguntas muy interesantes así como si el lavado de cerebro tiene su origen en algún descubrimiento científico, por qué los mosquitos no transmiten el SIDA, si el cáncer se puede contagiar, cuál es la manera más rápida de encontrar a alguien…; pero entonces os “destriparía” el libro y la gracia es que os lo leáis vosotros por vuestra cuenta. Aunque lo que sí os voy a contar es cómo está estructurado. El libro consta de un prefacio, donde el autor nos habla de su libro, sobre cómo surgió la idea de escribirlo y la opinión que tiene la gente sobre la ciencia (la ciencia no es tan seria y aburrida como todos piensan, es muy curiosa y los grandes descubrimientos suelen surgir de las mayores tonterías). Las preguntan se clasifican según el tema del que tratan, los cuales son “Misterios mundanos”, “Misterios de la vida y la muerte”, “Ciencias, mitos y criterios”, “Números, juegos y pasatiempos”, “Cuestiones meteorológicas”, “La naturaleza”, “La tierra bajo nuestros pies, el firmamento sobre nuestras cabezas”, “El cielo que nos contempla”, “Rompecabezas cósmicos” y por último “Cajón desastre”. Son muchos los capítulos con un montón de preguntas muy interesantes. Os aseguro que no os arrepentiréis de leer este libro.


Irene Ríos Fernández (1º Bach B. 2011)