
domingo, 27 de noviembre de 2011
Las siete llaves de Balabad

sábado, 26 de noviembre de 2011
La máscara maldita

Carly era una niña muy miedosa. Se asustaba de su propia sombra. Steve y Chuck eran amigos de Carly, y les encantaba gastarle bromas.
Sabrina, la mejor amiga de Carly, le preguntó: ¿De qué te vas a vestir este Halloween? Ella contestó que no lo sabía, pero de algo muy aterrador, para poder asustar a Steve y Chuck. Sabrina dijo que se vestiría de bruja, como todos los años.
Carly se dirigió a la tienda de máscaras sola, entró y empezó a mirarlas, pero ninguna daba el suficiente miedo. De pronto vio una puerta entornada y entró. Había allí muchas más máscaras, que sí daban auténtico horror. De pronto entró el vendedor y le gritó que saliera de allí. Pero Carly le dijo que quería una de las máscaras, aunque sólo llevaba encima 32 euros.
El vendedor se la da, aunque le avisa de que las máscaras no son normales.
Cuando Carly salió de allí se puso la máscara, habló... y la voz salía más grave. Se intentó quitar la máscara pero era imposible. El vendedor, viendo que Carly se ponía a chillar, le dijo que no lo hiciera, que podría despertar a las máscaras.
Las máscaras abrieron los ojos y salieron flotando detrás de Carly, mientras ella corría lo que podía. Cuando por fin las perdió se vista, se paró y descansó, pero por una esquina aparecieron y la rodearon. Dándose un tirón muy fuerte se quitó la máscara que llevaba puesta... y las demás desaparecieron.
Volvió a su casa y se miró a un espejo. Su cara era normal: no se le había deformado ni nada.
Carly prefirió olvidarse de todo aquello y volver a la normalidad.
viernes, 25 de noviembre de 2011
La llave de Sarah

jueves, 24 de noviembre de 2011
Zafiro

Además, Gwen y Gideon no están para tomarse unas vacaciones y pensar en el tema, pues necesitan acudir a fiestas victorianas, salvar el mundo y para ello aprender pasos complicados de baile; pero entre paso y paso tendrán que entender que el amor y la confianza son el único salvavidas que tienen en el caso de que algo o alguien les haga dar un traspiés.
Otra vez más esta autora me ha conseguido impresionar, a mí, que para ese tipo de sorpresas me hago la difícil. Ya sea por el tipo de literatura, llena de fantasía y un toque romántico, dos ingredientes que mezcla de tal manera que uno no enmascara al otro, dando lugar a un libro donde el misterio, la añoranza, la mezcla de épocas, las desconfianzas, las inseguridades te obligan a no soltar el libro por miedo a que ese mundo desaparezca sin haber llegado al quid de la cuestión, y es aquí donde concedo a la autora el galardón de un gran autor pues consigue contarte lo que ella te quiera contar, que seas cómplice de un secreto, de una conversación y también de un beso (aquí me quedo extasiada al ver cómo la autora intenta expresar las inseguridades de Gwen cada vez que es besada por Gideon, cómo le tiemblan las piernas y el corazón) pero de una forma que, o el libro se te ha enganchado, como la pequeña górgola, al cuello, y tengas que continuar y leerte el siguiente libro (que por cierto, ya ha salido a la venta)... o dejarlo y decir “ya es suficiente”; en mi caso, como ya habréis supuesto me he enganchado yo a él como una lapa y estoy esperando con ansias poder empezar a leerme el tercero donde por fin sabremos el quid de todo.
Como ya he dicho en libros anteriores, soy una romántica empedernida, de ahí que en las partes en las que Gwen se siente insegura respecto a todo, sobre todo en el amor, me sienta identificada como toda buena adolescente en sus 17 primaveras. Es un libro de fácil lectura y quiero decir con esto que no aburre, ni mucho menos, sino que puedes entenderlo fácilmente sin tener que hacerte un croquis para no perderte en el laberinto de las palabras. Aconsejo su lectura; pero, eso sí, tenéis que empezar a leer Rubí (que es el primer libro de la saga) que si no no hay croquis que os valga para coger el hilo de la historia. Espero que os guste tanto como a mí.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
El reino del dragón de oro

Una vez más, Kate Cold se lanza a una nueva aventura con el Internacional Geographic en la que le acompañarán su nieto Alexander y Nadia Santos, su compañera de fatigas en La ciudad de las Bestias. En esta ocasión viajarán a un misterioso y oculto reino, en pleno corazón del Himalaya, en el que está escondida la estatua del dragón de oro. Dicha escultura tiene la fama de predecir el futuro y hacer las funciones de oráculo. Sin embargo, nadie puede asegurar si realmente existe o no ya que ninguna persona excepto los monarcas del país tiene el privilegio de poder consultarle. Lo que no se esperaban nuestros aventureros es que el segundo hombre más rico del mundo estaba interesado en robar la estatua y con ella su poder premonitorio. Así que nuestros tres protagonistas se ven envueltos en un robo en toda regla que con la ayuda del príncipe del reino y su maestro deben conseguir remediar. Pese a los esfuerzos de los saqueadores por hacerse con la estatua y su aparente victoria, las cosas no siempre son lo que parecen…
Este libro me ha parecido bastante bueno ya que no solo te cuenta una historia lineal en la que van sucediendo una serie de circunstancias sino que te enseña costumbres y saberes de una cultura tan diferente y a la vez tan desconocida como es la de oriente. En esta novela la escritora se informa y trata temas totalmente reales sobre los pueblos del sol naciente.
Jaime Peñaranda Palazón (1º Bach A. 2011)
martes, 22 de noviembre de 2011
El camino de Levante

Cuenta la historia de un niño huérfano que huyó con su niñera, y un noble llamado don Pedro les recogió. Al principio, él no sabía que Francisca transportaba al personaje principal de la historia, Sebastián Corcovado. Don Pedro aceptó que los dos se quedaran. Don Pedro se pasaba todo el día en la biblioteca y el chico, en lugar de quedarse en la cocina, se fue yendo cada vez más con él allí. Don Pedro le enseñó muchas cosas de las que sabía, hasta que Francisca le dice que tiene salir de la biblioteca. Entonces el noble lo lleva a ver a un amigo llamado Pacheco, que tiene un aprendiz de pintura llamado Diego.
Le costó, pero al final se hicieron amigos. Paseando con su amo por la calle se encuentran con un señor y una esclava negra que estaba llena de latigazos y moratones. Iba muy cargada, y si no llega a ser por la ayuda de Sebastián, a Marcela se le hubieran caído las cosas y habría sido castigada. Sebastián habló con Diego para ayudarla a escapar. Al día siguiente conocería a Leonor; al principio una auténtica arpía, pero luego muy gentil con él. Después de un tiempo la historia continuaba y conoce a Tomás Felipe, un samurai que les ayudará. Tras muchas dificultades... (Para saberlo, tendrás que leer el libro).
Esta obra es bastante interesante, aunque el primer capítulo debería estar el último, para mi gusto. De este libro lo que más me ha gustado son las amistades que se van encontrando; y quien mejor me cae es el samurai. Hay algunas palabras y frases en japonés, pero lo bueno es que a continuación aparece el significado.Lidia Romero Alcolea (2º ESO B. 2011)
domingo, 20 de noviembre de 2011
Querida Olga

En Querida Olga puedes encontrar a Luna, una mujer coqueta, que trabaja de secretaria y juega con varios hombres a la vez, clientes de su empresa, cuyo jefe es también su marido. Otro de los relatos nos deja conocer a un hombre que nos cuenta una historia de su juventud, en la cual cometía crímenes ridículos para ser detenido y llevado al calabozo donde siempre conversaba con el guardia de seguridad del que estaba enamorado. En conclusión, vidas extrañas narradas en pocas páginas que prometen hacer reír y sorprendernos.