jueves, 9 de junio de 2011

El extraño caso del potingue rojo



Nicolás vendía en la playa de su pueblo alimentos para turistas. Un día se encontró con sus primas Nieves y Marian, y fue Nieves quien le preguntó si les ayudaba a vender collares y joyas hechos por ellas mismas; pero él se negaba, porque no sacaría nada de ello. Cuando le contaron a Nieves la historia de Jekyll pensó en ir a esa casa, pero no pudo dormir, porque Marian metió a Puchi (su oso de peluche) en la bañera, y sin él no podía dormir. Cuando Nieves, acompañada por su hermana, fue a esa casa perdieron a Puchi. Dejó a Marian en un puesto y fue a buscar a Puchi. Cuando lo encontró la dueña de la casa abrió la puerta y la invitó a pasar. Poco después se asustó, porque vio al legendario Caín (perro come-periodistas). Y cuando se fue se olvidó de Puchi. Fue al puesto y Marian no estaba: había desaparecido. Eso fue lo que dijo el dependiente. Aparecieron los amigos de su primo (y él incluido), después de haberse peleado contra los extranjeros. Todos fueron a buscar a Marian. En los arbustos que estaban cerca de un acantilado encontraron el gorro peruano de Marian, y todos sabían que nunca se lo quitaba. Cuando fueron a pedir refuerzos se acercaron hasta la casa donde estaban Nico y Nieves, quienes ya habían encontrado a Marian. Marian estaba encima de Caím y tenían miedo de que se comiera a la pequeña, así que se lanzaron encima de él, para que Nicolás y Nieves cogieran a Miriam. Cuando la dejó en el suelo fue a por Puchi, que ya no estaba fuera sino dentro de la casa. Pero todos se hacían muchas preguntas...


Me gusta el libro porque es interesante y te hace que aunque no te guste leer te metas en la historia, sin saber siquiera qué pasa a tu alrededor. Recomendable para todos los públicos.


Lidia Romero Alcolea (1º ESO B. 2011)

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