martes, 14 de junio de 2011

El amor en los tiempos del cólera




Fermina Daza conoció a Florentino Ariza con 13 años cuando éste fue a entregarle a su padre un telegrama y en el momento en el que lo vio le asombró su aura de desamparo.
Desde entonces Florentino Ariza se sentaba todos los días bajo los almendros del parque de Los Evangelios, fingiendo leer un libro, hasta que veía pasar a Fermina cuando iba y volvía del colegio siempre con su tía.
Día tras día, e incluso los domingos al salir de misa, la veía y no podía dejar de pensar en ella el resto del tiempo.
Mientras tanto, Fermina Daza hacía sus tareas y estudiaba, cuando un día se dio cuenta de que el chico del telegrama estaba sentado bajo un almendro del parque cercano a su casa.
La tía le dijo que había estado allí durante muchos días y que pensaba que no estaba allí, sino por verlas pasar porque estaba enamorado de Fermina; y su intuición le decía que le había escrito una carta y no se atrevía a dársela porque ella estaba siempre junto su sobrina.
Llegaron las vacaciones y Florentino Ariza todavía no le había entregado la carta, pues no sabía cómo y pensaba que no la vería.
Cuál fue su sorpresa al ver que ella y la tía se sentaban a la puerta de la casa a bordar, por lo que él seguía bajo los almendros contemplándolas.
Cuando la tía se levantó y entró en la casa... Florentino Ariza le entregó la carta y Fermina la aceptó sólo por la curiosidad de saber qué contenía.
Se escribieron muchas cartas durante meses, hasta que el padre de Fermina se dio cuenta y le impuso un viaje para que lo olvidara. Al volver, Fermina se dio cuenta de que Florentino Ariza no le haría feliz, que sólo era una ilusión y lo rechazó.
Fermina se casó con el doctor Juvenal Urbino, que la había tratado de una infección intestinal, aunque no le pareció el tipo de hombre que ella esperaba.
Luego se dio cuenta de su error, pues no lo amaba. Aun así vivió junto a él en gran estabilidad hasta el día de su muerte.
Ese mismo día Florentino Ariza le vuelve a declarar su amor y es rechazado otra vez. No obstante, no se da por vencido y vuelve a escribirle cartas para conquistarla poco a poco y ella acepta su amistad...



María Consuelo Pardo Gil (1º ESO B. 2011)

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