lunes, 19 de marzo de 2018

El naranjo que se murió de tristeza




Este libro trata de una niña llamada Alicia, que vive en un pequeño pueblo. En él hay un naranjo en la calle del mediodía. A su tata Josefa le encantaba ese naranjo y de pequeño siempre se subía a él los lunes, que era cuando los presos barrían la plaza. Ella iba a verlos a escondidas. Lucrecia, una amiga, la cubría cuando se iba de las recogidas de naranjas. La razón por la que quería ir era porque uno de los dos presos era su padre; el otro era su tío Abelardo. Habían entrado en la cárcel por expresar sus ideas políticas.
Uno de ellos era muy alegre y el otro siempre estaba con la cabeza abajo. Josefa se convenció de que su padre era el alegre, aunque más tarde se enteró de que era lo contrario. Le costó hacerse a la idea, pero poco a poco lo aceptó.
La tata Josefa le contó esa historia de su vida y la ayudó para que Alicia aceptara la separación de sus padres.

Cristina Rojano Sangucho (3º ESO B) (2018)

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