sábado, 27 de enero de 2018

Diario



Ana es una niña judía que vivía en buenas condiciones con su familia pero se veía coartada por los mandatos de Hitler, ya que éste limitaba el paso de los judíos por las zonas comunes y prohibía que a ciertas horas se anduviese por la calle. Un día, los padres decidieron que lo mejor era irse a vivir a escondidas ya que si seguían en su casa tarde o temprano acabarían muriendo.
Ana y su hermana Margot obedecieron, aunque iban a echar de menos la libertad. Cuando fueron al sitio donde se esconderían siempre estaba la incertidumbre de cuánto tiempo tendrían que estar allí; además, no podían hacer ruido para que así los vecinos no sospecharan en absoluto.
No obstante, en la casa no sólo se encontraban ellos, ya que eran un total de ocho judíos. La convivencia era monótona y aparentemente no había ningún problema, salvo por las discusiones que se presentaban entre Ana y su madre. Estuvieron un total de dos años y pico, y cada vez surgían más problemas: unos enfermaban, aumentaban las tensiones, se habían producido robos, empezó a escasear la comida, etc. Sin embargo, ellos estaban muy informados, ya que tenían una radio y ésta no sólo les informaba, sino que se podían ilusionar o decepcionar. Ana elaboró este diario porque necesitaba hablar con alguien y contarle sus pensamientos, pero también encontró un gran apoyo, que era Peter, del cual se enamoró.
En mi opinión, el libro está muy interesante y el hecho de ser un diario me ha llamado la atención, ya que te pones en la piel de la niña. Me da tristeza pensar en lo que tenían que pasar los judíos y que tengan que estar escondidos tanto tiempo. Sin embargo, comparado con los demás judíos ellos habían tenido algo de suerte, ya que mientras que unos morían y otros eran recluidos en campos de concentración, en la casa donde ellos se encontraban se estaba bien, ya que poseían recursos para poder sobrevivir.
Este libro me ha hecho reflexionar por qué a veces nos quejamos y en realidad tenemos de todo y ellos no, pero intentan luchar por sobrevivir. Ellos echan de menos la libertad, salir a la naturaleza y seguir viviendo sin miedo, y me parece que nadie debería echar de menos esas cosas, pues todos deberíamos tenerlas. Admiro a las personas que vivieron en aquellas condiciones, ya que yo no sería capaz de verme en esa situación.


Mercedes Cuesta Bohajar (1º BACH D) (2018)

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