viernes, 7 de febrero de 2014

Hado



Mientras Jack y Milo estaban jugando en el lago al lado de la casa de Jack, Milo sufrió un accidente y la única manera en la que podría sobrevivir era que Jack le convirtiera en vampiro, aunque no estaban seguros de si funcionaría. Una noche, mientras Alice estaba durmiendo en la habitación de Jack, Milo la sorprende en la habitación y mientras hablaban un poco distanciados, Alice pensó en Peter, y cuando ella piensa en Peter se convierte en un delicioso manjar para los vampiros. Milo se puso tenso y Alice se asustó, pero Jack llegó a la habitación y le echó la bronca por estar ahí. Desde ese momento nada fue lo mismo. Milo ya no podía seguir viviendo en su casa y el vínculo que había entre él y Jack, hacía que Milo sintiera celos de Alice. Jack sentía que estaba poco tiempo con ella, por el ajetreo de tener a un vampiro primerizo en casa, y por esa razón decidió llevársela a un local clandestino de vampiros “V”. A Mae no le parecía muy bien la idea, al contrario que a Jack y a Milo, pero Mae tenía razón. Unos vampiros estuvieron a punto de atacar a Alice y la cosa se complicó.
Jack no pudo resistirse más a Alice, así que la mordió y la puso en peligro, pues si Peter se enteraba podía matarlos a los dos. Una noche los vampiros del “V” intentaron atacar a Alice, cuando ella volvía de ver a Jane, pues ella se enteró de la existencia de los vampiros. Pero antes de que pudieran matar a Alice, Peter apareció y le salvó la vida. Todo se revolucionó aún más cuando Peter se enteró de que Jack había mordido a Alice. Jack no lo soportaba más y decidió convertir a Alice, dejándola con la intriga de cuando despertase uno de los dos, Jack o Peter, moriría.

Me ha gustado mucho el libro, y me lo he leído más rápido de lo que yo pensaba. Mi parte favorita es cuando Jack muerde a Alice y sobre todo el final, pues te deja con la intriga y hasta que no lees el tercero, Latido, no sabes quién morirá.

Mª Jesús Vicente Pujante (2º ESO A)(2014)

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