miércoles, 15 de enero de 2014

Los seis signos de la luz



Los seis signos de la luz nos traslada a Inglaterra, donde se encuentra la numerosa familia Stanton formada por Alice, Roger y sus nueve hijos.
Con la llegada de la Navidad y, por consiguiente, el undécimo cumpleaños de Will, el séptimo hijo, comienzan a sucederse una serie de fenómenos extraños a los que solo el muchacho da importancia. Pronto descubrirá que él pertenece a Los Ancestrales, un grupo de seres que han luchado durante la eternidad para que la Luz y el bien reinen en el planeta. Pero él es quien tiene la misión de cerrar el círculo aportando los seis signos de madera, bronce, hierro, agua, fuego y piedra. Sólo así, el poder de los Ancestrales será suficiente para estar a salvo de la oscuridad de las Tinieblas, que luchan para que el frío, la incertidumbre y el Mal se apoderen de todo.
Cuando Will es consciente de la importante misión que le ha sido encomendada, ayudado por Merriman, líder de los Ancestrales, y por otros tantos miembros del clan como George o el granjero Dawson, comienza la búsqueda de los signos. A partir de ese instante Will vivirá inmerso en dos mundos paralelos: su propia época y el mundo de los Ancestrales y las Tinieblas, donde para su sorpresa hay muchas personas que conoce de su vida real. Encontrar los signos resulta ser una tarea bastante complicada, ya que en el mundo atemporal del Bien y del Mal nada es lo que parece y las Tinieblas están ocultas para perjudicar y dificultar la tarea de Will. En cambio su familia anda concentrada en el espíritu navideño, los regalos y festejos, lo que en alguna ocasión supone un peligro inminente para la propia búsqueda de los signos y para su propia seguridad. Cuando Will ya alcanzado la madurez suficiente, su leal compañero Merriman, quien en la vida real es Lyon, el mayordomo de la señorita Greythorne, le permite la lectura de la gramática mistérica donde quedan recogidos todos los poderes y conocimientos que debe adquirir un Ancestral. Además Will acude a un gran festejo en un palacio presidido por Merriman y la Dama, una anciana que también lidera al clan, donde se da a conocer al resto de los que, como él, están llamados a salvar al mundo de la oscuridad. También conoce allí a Hawkin, un mortal y fiel vasallo de Merriman, quien sin embargo, decepcionado por la actitud de éste en cuento a su amistad y respeto, decide traicionarlo ante sus propios ojos uniéndose a Maggie Barnes, perteneciente a las Tinieblas e intrusa en la celebración.
Con Hawkin, quien resulta ser finalmente el Caminante de los signos, de parte de las Tinieblas, el Bien comienza a perder fuerza, y Will debe tomar duras decisiones, ya que un fortísimo temporal de viento frío y nieve causado por las Tinieblas comienza a azotar Inglaterra, amenazando con destruir todo lo que encuentra a su paso…

El libro me ha parecido bastante entretenido y me ha gustado cómo la autora utiliza un lenguaje muy cuidado para describir los paisajes, las emociones de los personajes y la actitud y el propósito tan diferente entre los Ancestrales y las Tinieblas. El hecho de que Will se desenvuelva constantemente en un mundo real y en otro mágico también es un punto, en mi opinión, muy interesante del libro. Si tuviera que reseñar algo que no me ha gustado, sería que en muchos casos se asimila a El señor de los Anillos, y para los que ya conocen esta trilogía puede no resultar tan interesante o novedosa.

Claudia García Cobarro (1º Bach) (2014)

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