jueves, 12 de diciembre de 2013

Estaciones de paso



Estaciones de paso recoge cinco historias independientes unas de otras, donde se nos relata el paso de la adolescencia a la edad adulta de cinco personajes. A estos personajes se les presentarán una serie de problemas que, sin duda alguna, les marcarán para el resto de sus vidas y determinarán su personalidad.
La autora comienza con “Demostración de la existencia de Dios”, donde el protagonista, durante un partido de fútbol, mantiene un conflicto interior, y dirige preguntas a Dios por la muerte de su hermano y el cambio en el comportamiento de su madre a causa de ello. Se sigue con “Tabaco y negro”, donde Paloma luchará por mantener vivo el espíritu del negocio familiar tras la muerte de su abuelo,  que le corre con pasión por la venas, pero que a su padre no le interesa. La tercera será “El capitán de la fila india”, donde Carlos recordará la infancia en su pueblo y le costará hacerse a la idea de los cambios en sus primos y del conflicto con la herencia de casa de sus abuelos. “Receta de verano”, relata la historia de Maite, adolescente que tiene que encargarse de aprobar segundo de bachillerato, de hacer las comidas en su casa y de su padre inválido, añadiendo a esto un mar de dudas sobre los chicos que le gustan. Y por último, con Tomás como protagonista en “Mozart, Brahms y Corelli”, se nos abre un mundo que va ligado a la música y a la confusión que siente éste respecto a dos prostitutas de las que se hace amigo.
Desde mi punto de vista, la primera historia emociona, hace que te pongas por un momento en la piel del protagonista y que te compadezcas por sus calamidades. La historia de Paloma, sin embargo, me ha mostrado todo lo contrario. Las ansias de luchar por lo que de verdad le gusta y la relación que se forja entre su abuelo y ella por el gran vínculo que les une, la pasión  por los toros. Esta es, sin duda, la historia que más me ha llegado, dejando frases como: “Había sido mucho abuelo el mío, mucho poder, mucha leyenda.” O “Porque ver no es lo mismo que mirar, y al mirar, no todos ven lo mismo.” La historia de Carlos, quizá sea la que más trabajo me ha costado entender. La de Maite, me ha dejado con ganas de saber más y, para finalizar, la de Tomás, acaba de una forma totalmente diferente a como habría podido imaginar.

Un libro muy interesante.

Patricia Díaz Clemente (2º Bach D) (2013)

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