lunes, 15 de octubre de 2012

Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo




Marcos ha perdido a su madre, con la que había compartido muchísimos momentos inolvidables, acompañado por todo el mundo ya que era una bailarina muy famosa, de la cual había aprendido mucho sobre la vida y a la que quería más que a nadie en el mundo.
Era muy creativa y libre, despertaba grandes sentimientos en sus espectadores y desplazó al corazón al que tantas cosas se le atribuyen por el esófago, que representaría la vitalidad artística.
En uno de sus viajes acompañándola por el mundo, a Marcos le inspiró un cuadro de Picasso y quiso hacer tres grandes obras, pero solo llegó a pintar dos antes de su muerte.
Le entregaron la maleta de su madre con la que siempre viajaba y resultó contener sus dos cuadros: le gustaron tanto que los había comprado.
Tanto le dolió su muerte que decidió que ya no quería vivir en el mundo tal y como lo conocía, tenía que hacer un cambio importante en su vida: iba a dejar de dormir.
Ya había sacado todo su dinero para pagar la inyección que le quitaría el sueño para siempre e iba a ponérsela cuando la vio. A ella. Justo en medio de la plaza esperando a alguien hasta entrar en el Teatro Español. Cuando despareció de su vista sintió que le faltaba algo; pero una llamada de teléfono le sacó de su embobamiento. Era su jefe. Y tuvo que echarse las inyecciones en su bolsillo y alejarse de la terraza porque algo más importante requería su presencia.
Marcos trabaja para la policía porque posee un don, puede recibir en su mente los doce momentos más importantes de una persona desde el más horrible al más placentero con tan solo mirarla; aunque normalmente suele tenerlo desconectado.
Han capturado a un extraterrestre y cuentan con él para comprobar si realmente no es de la Tierra. Todos los medios de comunicación no hablan de otra cosa.
Decidió ir a ver al extraño y lo que ocurrió cambiaría su vida.

Es un libro apasionante que recomiendo a todo el mundo. Me ha gustado mucho porque toda la trama es inesperada, quiero decir que justo cuando creía que no podía ser más interesante me sorprendió radicalmente. Fue delicioso.

María Consuelo Pardo Gil (3º ESO. 2012)

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