domingo, 20 de marzo de 2011

Leyendas de los Otori (El suelo del ruiseñor)


Tomasu era un joven de 17 años que pertenecía a los Ocultos y vivía en Mino. Un día, Lida Sadamu quemó Mino, ya que perseguía y mataba a todos los Ocultos. Tomasu era el único supervivientes, pero Lida se cruzó en su camino. Tomasu le tiró del caballo y salió corriendo. Tres hombres le perseguían, pero por fortuna para Tomasu el señor Otori Shigueru le salvó, mató a dos de los hombres y al tercero le cortó un brazo.

Más tarde Shigueru lo adoptó y le puso el nombre de Takeo. Pero los tíos de Shigueru pusieron una condición para que se llevara a cabo la adopción: se tenía que casar con la señora Shirakawa y así formar una alianza entre el clan de los Otori y los Tohan... Pero esa alianza era una trampa para matar a Shigueru. La señora Shirakawa tenía mala reputación con los hombres y decían que todo hombre que la deseaba moría (aunque era falso).

Takeo cuando estaba viviendo con el señor Otori en Hagi se enteró de que procedía de la tribu y que tenía poderes extraordinarios. Takeo sólo podía pensar en matar a Lida con sus propias manos.

Los Otori llegaron a territorio Tohan para boda. Takeo y la señora Shirakawa se enamoraron, pero nunca pudieron estar a solas; ni siquiera mirarse.

Lida pensó que Takeo estaba muerto, pero un lacayo suyo lo reconoció. El día antes de la boda Takeo fue secuestrado por la tribu, que le reclamaba desde hace tiempo. Lida pensó que había huido y aprovechó para acusar a Shigueru de meter a un Oculto en su casa; e incluso de ser uno de ellos. Colgaron a Shigueru de la muralla para que muriera como un Oculto. Pero Takeo lo bajó de allí por la noche, sin que nadie se enterara. Shigueru le pidió a Takeo que le cortara la cabeza y que la enterrara al lado de su hermano; y que pusiera la cabeza de Lida encima de su tumba. Cuando fue a por Lida se lo encontró ya muerto: lo había matado la señora Shirakawa, a la que estaba intentando violar. Takeo y ella se declararon su amor. Takeo fue después a la tumba de Shigueru para poner la cabeza encima de su tumba.


Alicia Bastida García (2º ESO B. 2011)

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