jueves, 27 de enero de 2011

Cárcel


El hijo de un policía se encuentra por la noche en la calle, dentro de una excavadora y con un martillo en la mano.
Cuando llega hasta el muro de la cárcel y hace un agujero, consigue entrar en una celda donde había un recluso. Él lo único que quería era escribir tranquilo, y por eso pensó en la cárcel. Los guardias lo llevaron a comisaría, su padre le hizo el informe y fue llevado a juicio.
El chico contó lo que había ocurrido y como quería entrar en la cárcel pasó por el juzgado otra vez. Intentó entrar en tres ocasiones desde la última vez que fue a juicio. Al final, el padre subió a declarar y, como el juez le había dado dos avisos, al tercero decidió encerrarlo en la celda, justo donde había llegado con el túnel.
Ya cuando termina la novela de trescientas páginas recordó cómo lo había hecho: él quería escribir su novela en la cárcel ya que sus ídolos las habían escrito siempre en ellas.
De las dos historias que contiene este libro la que más me ha gustado ha sido ésta, porque era algo loco el hombre y me divertía imaginando cómo sería y cómo lo haría. El cuento está muy bien. La segunda historia también está bien, pero me gusta más ésta. Coged este libro y leed los dos relatos. Lo recomiendo a todo el mundo. Es muy divertido.


Lidia Romero Alcolea (1º ESO B. 2011)

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