martes, 28 de diciembre de 2010

Elliot Tomclyde


Elliot, de 12 años, vive en Quebec, una ciudad del norte donde cada año se celebra una fiesta con un desfile de carrozas y la construcción de un muñeco de nieve, Bonhomme. Este año es su quincuagésimo quinto aniversario; y la fiesta, especial.
Un día, Elliot y sus amigos estaban jugando a una batalla de bolas de nieve cuando aparecieron Gorkky y sus amigos, unos matones. Se metieron con ellos, pero ocurrió algo asombroso: cuando Gorkky iba a hacer una enorme bola de nieve se le quedaron las manos atrapadas en la tierra, quedando así humillado. Este hecho, Elliot lo tomó como signo de buena suerte.
Los padres de Elliot lo inscriben en un campamento de supervivencia para después del curso y él espera impaciente su llegada, hasta que llegó el día.
Tras llegar al campamento, quiso explorar los alrededores, un bosque en cuyo centro había una enorme secuoya. Entonces creyó ver algo o a alguien; y echó a correr, volviendo al punto de partida.
Después de la cena, Elliot volvió a ir al bosque y vio a una chica que estaba siendo atacada por unos monstruitos. Los ahuyentó y comenzó a hablar con la chica, que era de lo más rara; hasta que de repente esta se esfumó.
Elliot volvió al campamento y durmió como pudo.
A la mañana siguiente, saludó a uno de sus compañeros de habitación mientras se vestía. No le contestó.
Tras una larga caminata hasta un lago, pudo comprobar que nadie le hablaba, era como si no estuviese… Encima de una roca, en el lago, una figura con una túnica estaba hablando con él. Era Goryn, y le explicó que el hecho de ver a esa chica la noche anterior era muy raro. Le dijo todo lo relacionado con la magia elemental, las ciudades y los magos y criaturas mágicas, a lo que Elliot respondió quedándose perplejo.
Tenía que ir a ver al Consejo, para decidir que hace con él, pues el contacto con el mundo mágico era extraño.
Goryn le llevó a una ciudad llamada Hiddenwood, donde el Consejo decidió qué hacer con él. Dejaron que volviera al campamento, pero a cambio Goryn lo vigilaría hasta que pudiese hacer la prueba para determinar a qué elemento pertenecía.
Así transcurrió el campamento, hasta que una mañana Goryn no apareció.
Llegó la hora de partida para Quebec y Goryn no regresaba. ¿Había sido todo imaginación de Elliot?
Un día, en la casa de los Tomclyde, Goryn apareció por el espejo de la habitación de Elliot junto con un miembro del consejo. Elliot tenía que irse a cursar en una escuela de magia. Después de explicárselo a sus padres (difícil tarea) Elliot se marchó.
Este nuevo año estará cargado de sorpresas para él.


Chulísimo, aunque corto, estoy deseando tener en mis manos la segunda entrega. Para ser de un tema ya muy quemado (la magia) es bastante original. Creo que le gustará a cualquier lector con ganas de divertirse y al que le guste la fantasía.


Álvaro Parra López (2º ESO B. 2010)

2 comentarios:

  1. Querido Álvaro:

    Me alegra saber que has disfrutado con la primera aventura de Elliot. Estoy seguro de que las siguientes entregas te van a gustar mucho más. Por lo menos, yo me lo pasé estupendamente escribiéndolas. Puedes encontrarlas en cualquier librería, ya que la saga está terminada. Espero tener la oportunidad de visitar tu instituto.

    ¡Un saludo y felices fiestas!

    Joaquín Londáiz

    ResponderEliminar
  2. Dios mío Álvaro, ¡qué suerte tienes!
    ¡El autor del libro te comenta y todo!

    ResponderEliminar