martes, 30 de noviembre de 2010

Skeleton Creek (El diario de Ryan)



Ryan es un chico un poco paranoico al que le encanta escribir. Él siempre escribe sobre las cosas que le pasan, pero este diario que ahora leemos es especial, a pesar de que no se sabe si lo que escribe se lo ha inventado o es verdad.
Ryan vivía en un pequeño pueblecito llamado Skeleton Creek junto a sus padres y a su mejor amiga, Sarah, a la que le encantaba filmar con su cámara.
Un día de verano, Sarah se preguntó por qué llamaron al pueblo así, ya que Skeleton Creek significa “Arroyo del esqueleto”, y no le parecía que con ese nombre fuera a atraer muchos turistas.
Sarah convenció a Ryan para investigar sobre el nombre del pueblo, y averiguaron que antes se llamaba Linkford, y que fue un empleado de la Compañía de Oro y Plata de Nueva York el que propuso que se le cambiara el nombre.
Esa compañía había desaparecido al quebrar por una serie de pleitos relacionados con delitos medioambientales; pero en el bosque todavía quedaba una antigua draga que utilizaban para sacar oro.
Pudieron descubrir que uno de los trabajadores de esa draga, llamado Joe Bush, murió allí al engancharse su pantalón a los engranajes y ser arrastrado por el mecanismo.
Ryan y Sarah fueron al bosque para ver esa draga.
Ryan subió a ella y examinó los engranajes... cuando apareció el fantasma del viejo Joe Bush, que lo acorraló. La barandilla se rompió y Ryan cayó al vacío.
Desde entonces, los padres de Ryan no le dejaron que viera a Sarah y le pusieron un dispositivo en el ordenador para que no pudieran comunicarse. Pero ambos se mandaban mensajes y luego los borraban, para que sus padres no se dieran cuenta.
Sarah decidió ir a la draga, aunque tuviera que ir sola; pero Ryan decidió que iba a acompañarla, aunque no andaba bien con la escayola del pie.
Sarah conectó su cámara a Internet para que si les sucedía algo sus padres lo pudieran ver; y Ryan dejó su diario encima de la cama.
Me ha gustado mucho este libro, porque es de mucho misterio y porque no muestra lo que les pasa a Ryan y a Sarah en la draga. Es decir, que el final es abierto para que te lo puedas imaginar tú mismo.




María Consuelo Pardo Gil (1º ESO B. 2010)

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