viernes, 26 de noviembre de 2010

La montaña de los vampiros


Tras haber salvado a Evra, Darren y el señor Crepsley vuelven al circo de los extraños. El señor Crepsley decide presentar a Darren al concilio de vampiros: un viaje realmente largo y peligroso hasta la montaña, en el que van acompañados por unos duendes y en el que se encuentran unos lobos y sangre.
Cuando llegan a la montaña conoce a muchos vampiros que son amigos del señor Crepsley. Entre ellos Kurda, que lo lleva a dar una vuelta por las moradas de la montaña. Allí descubre la morada de la muerte (donde ejecutan a los vampiros), la morada crematoria, la deportiva... En esta última tiene lugar una competición con Avra Sails, una vampira que lo derrota, pero que estrecha su mano en señal de respeto.
Cuando es presentado al concilio de vampiros, Harkat (el gnomo) les comenta a los príncipes vampíricos el mensaje del señor Tino y éstos, preocupados, interrogan a Harkat. Los príncipes vampíricos deciden que Darren pase unas pruebas, en la tercera de las cuales está a punto de morir. Pero Harkat interviene y los príncipes vampíricos deciden que la prueba se repita. Darren y Kurda huyen de la montaña, pero se encuentran con Seba. Cuando van a volver porque Seba les convence descubren que Kurda tiene un pacto con los vampanez. Kurda es condenado a muerte y ellos consiguen acabar con los vampanez de los túneles. Al final, Darren es nombrado Príncipe Vampírico.
Es un libro bastante entretenido, que me ha gustado mucho. El final me ha sorprendido bastante. Tiene acción y aventuras: todo lo necesario para un gran libro.


Cristina Molina Ruiz (2º ESO B. 2010)

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